Los habitantes de un pueblo nos encargaron crear un espacio de culto en una loma a las afueras de la localidad. El trabajo consistió en leer las líneas de fuerza del territorio para encontrar el lugar y la forma de un espacio sagrado que buscamos que fuera además un lugar de encuentro con la tierra y el paisaje circundante, y donde se pudiera hacer una bella romería. La obra se realizó casi íntegramente en madera de castaño complementada con otras piezas de recuperación, dando lugar a una obra realizada en un estrecho vínculo con los habitantes y los carpinteros del pueblo.